La empresa familiar navarra estuvo presente en el XXIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar, celebrado en Madrid del 4 al 6 de octubre bajo el lema Centro de Gravedad. Una amplia delegación de la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Navarra (ADEFAN) acudió a esta cita, organizada por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), para compartir experiencias, intercambiar conocimiento y trasladar la realidad de las familias empresarias de la Comunidad Foral a uno de los principales encuentros nacionales del sector.
La presencia de Navarra representa a un tejido empresarial formado por más de 175 compañías asociadas a ADEFAN, que en conjunto facturan más de 4.000 millones de euros y generan más de 16.000 empleos. Empresas de distintos sectores que comparten una forma de entender el negocio basada en el arraigo, el compromiso con las personas y una clara vocación de permanencia.
«La empresa familiar tiene una forma particular de mirar al futuro. Pensamos en términos de generaciones, no solo de ejercicios», destacó Iñaki Ecay, presidente de ADEFAN, durante el encuentro.
Empresa y universidad, juntas en el debate
La participación navarra tuvo también una destacada dimensión académica. Lucía Garcés, directora de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), moderó una de las sesiones del Congreso, centrada en los factores que favorecen la longevidad y la creación de valor de las empresas familiares a lo largo de las generaciones.
Su intervención puso de relieve la importancia de incorporar el conocimiento y la investigación al análisis de los desafíos empresariales, una línea de trabajo que ADEFAN impulsa a través de su colaboración con la Cátedra.
«Para ADEFAN es especialmente importante que Navarra esté presente también desde el conocimiento», señaló Ecay. «La colaboración que mantenemos con la Cátedra de Empresa Familiar de la UPNA es un ejemplo de cómo empresa y universidad pueden trabajar juntas para entender mejor nuestra realidad y preparar a las nuevas generaciones».
Competitividad, talento y relevo generacional: los retos compartidos
A lo largo de las tres jornadas, más de 700 empresarios, representantes institucionales y expertos analizaron los principales desafíos que afrontan las empresas y la sociedad española. La competitividad, el contexto geopolítico, la inteligencia artificial, el talento y el liderazgo ocuparon un lugar destacado en las conversaciones, junto con una cuestión esencial para las familias empresarias: cómo garantizar la continuidad de sus proyectos generación tras generación.
El lema de esta edición, Centro de Gravedad, invitó a reflexionar sobre aquello que permite a las empresas mantener el equilibrio y avanzar en un entorno marcado por la incertidumbre y la transformación.
En la clausura, Eloi Planes, que se estrenaba como presidente del Instituto de la Empresa Familiar, reivindicó el compromiso de las empresas familiares con el futuro del país y la necesidad de mantener una perspectiva que trascienda los ciclos políticos y económicos.
Una visión que conecta con la esencia de las empresas familiares navarras. «Ese mensaje conecta profundamente con lo que somos y queremos seguir siendo desde ADEFAN: empresas arraigadas en Navarra, comprometidas con nuestro entorno y con una clara vocación de permanencia», apuntó Ecay.
Una comunidad empresarial que comparte futuro
Más allá de las particularidades de cada territorio, el Congreso volvió a evidenciar que las empresas familiares comparten desafíos fundamentales: facilitar el relevo generacional, atraer talento, profesionalizar la gestión y crecer sin perder los valores ni las raíces que definen sus proyectos.
Para ADEFAN, participar en este encuentro nacional supone una oportunidad para fortalecer los vínculos con otras asociaciones territoriales, generar nuevas conexiones y acercar a las familias empresarias navarras experiencias y aprendizajes que contribuyan a afrontar sus propios retos.
«Volvemos a Navarra con muchas ideas, aprendizajes y conversaciones. Ahora toca convertir todo ello en acción», concluyó Ecay. «Porque la empresa familiar no solo tiene un pasado que cuidar. Tiene, sobre todo, mucho futuro que construir».